Teníamos varios perros vigilantes...pero especialmente una era el delirio de uno de los subnormales, perdón, quería decir suboficiales, que en su delirio nos puteaban de fijo...y derrochando nuestro tiempo en controlarle los huevos de las ocas como si fueran suyas y suyos, y aguantándole los gritos no sé por qué obligación, quizá por mala entendida educación o por pura represión.
Pues , pido perdón a la perra por lo que confabulamos en orden a gastar la rabia que no podíamos proyectar sobre el tal suboficial., y le soltamos a unos de los machos por la noche. Ella, que estaba tan tranquilita, tan echadita,en seguida aquel machote la puso mirando a Cuenca...nos reíamos...
Nunca pudo saber que dos muchachitos con la cara de no haber roto nunca un plato no podían haber sido, pero allí estaba la pobre rellena como un bombo...supongo que me perdonará porque también pareció gustarle lo de aquella noche...eso demostraba su carita... Sin embargo, nos sentimos satisfechos con la cara del subnormal, perdón, el suboficial.
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¡¡¡¡GUAUUUUU!!!!!